sábado, 6 de septiembre de 2014

Cine: ¿Qué es el "código Hays" y qué representó para la visibilidad LGBT en el cine?

A principios de los años 20, la industria cinematográfica estadounidense comenzó a ser tachada de inmoral por un amplio segmento de la población americana. Según estas personas, las películas eran cada vez más lascivas y explícitas, y mostraban comportamientos y situaciones que ofendían con facilidad la sensible moral del público.

En 1922, la unión de estudios de cine asignó a un comité liderado por Will H. Hays la tarea de rehabilitar la deteriorada imagen de sus películas. Dos años más tarde, Hays creó una serie de normas que se aplicarían a los contenidos de los films, algo que se llamaba vulgarmente "la fórmula", y pidió a los estudios que antes de proceder a cualquier rodaje, se les facilitara un extracto del argumento para poder supervisar los posibles contenidos controvertidos.
Will H. Hays
Aun así, por lo general los estudios ignoraron "la fórmula", sabiendo a ciencia cierta que eran precisamente los temas prohibidos por el código aquellos que más vendían en taquilla. Por desgracia, en 1929, la iglesia tomó cartas en el asunto y amenazó con un boicot a la industria cinematográfica si no se ceñían a los estándars que mandaba el código estipulado. Posiblemente hoy en día esa amenaza no tendría ningún valor, pero en ese momento del tiempo, con una sociedad estadounidense de fuertes valores religiosos que normalmente asistían a misa los domingos, la sombra del boicot era algo a tener muy en cuenta.

Las normas del "código Hays" (nombre erróneo pues Hays sólo estuvo al mando del comité hasta 1934) se reforzaron hasta alcanzar cotas ridículas, y su seguimiento fue estrictamente obedecido bajo el miedo de no recibir el sello de aprovación del comité. Aunque la lista de temas prohibidos es más larga y compleja, los principales asuntos que NUNCA debían aparecer en una película eran los siguientes:
1. Lenguaje profano y expresiones vulgares.
2. Desnudez explícita o implícita.
3. Tráfico de drogas.
4. Perversión sexual.
5. Esclavitud de blancos.
6. Sexo interracial.
7. Higiene sexual y enfermedades venéreas.
8. Escenas de parto.
9. Órganos sexuales de menores de edad.
10. Ridiculizar a la iglesia.
11. Ofensa a cualquier nación, raza o credo.

Por supuesto, la número 4 incluía cualquier manifestación sexual más allá de la estricta heterosexualidad. ¿El resultado? Dejando aparte una inevitable conversión "mojigata" y puritana del cine estadounidense en general, la virtual desaparición de elementos LGBT visibles en el cine americano durante tres décadas. Lógicamente, eso no impidió que las insinuaciones y los subtextos Gay fueran muy numerosos, y a ello dedico este Blog, pero la visibilidad de la homosexualidad durante ese período fue por desgracia muy mermada.
Cartel previo a una película que especifica la aprobación del código.
Toda una comunidad de espectadores homosexuales crecieron y vivieron sin elementos identificables en pantalla, y recordemos que en nuestra cultura hay unos comportamientos que la gente adopta basándose en lo que ve en películas, libros, televisión, etc. Sin personajes con los que sentirse identificados, la perseguida colectividad LGBT se sentía aún más solitaria y separada de la realidad. Así que se puede decir sin temor a equívocos que el terrible "código Hays" no sólo afectó a lo visto en pantalla, sino también a lo que sucedía fuera de ella.

Afortunadamente, a finales de la década de 1950, el código se suavizó después de que se llegaran a estrenar algunas películas que no recibieron el sello de aprobación del comité y fueron grandes éxitos en taquilla. La llegada de cine extranjero que no se regía por las limitaciones del código y la amenaza de la televisión también ayudaron a este replanteamiento de la industria. Las normas del código se re-escribieron y las miras temáticas de los estudios comenzaron a abrirse, lo que permitió el estreno de películas que antes eran impensables, como "De repente el último verano" (Suddenly Last Summer) o "La calumnia" (The Children's Hour) ambas de contenido LGBT relativamente explícito.

A finales de los 60 el código fue abandonado por completo y sustituido por el sistema de calificación por edades.

Muchos cinéfilos, entre los que me cuento, se preguntan cómo habría sido la época dorada del cine de Hollywood sin las estrictas limitaciones del "código Hays".

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